Translate

miércoles, 13 de noviembre de 2013

El mundo entornado.

El mundo jamás dejará de ser una pared de puertas de entrada y de salida.
De tirar por la borda o de empujar para conseguirlo.
Salidas que te salvan de acabarte, de caminos de no retorno,de amores inconvenientes, de trabajos de decrecimiento de corazón, de rotura de alas o encarcelamiento en jaulas. Salidas de emergencia.
Entradas en piernas cubiertas de lujuria en noches de perdición o reencuentro personal, en años de vida nueva rezándole al rojo de tus bragas por la suerte del próximo año. Entradas que siempre tendrán las puertas abiertas para ti y otras en las que el orgullo hace de cerrojo. Que te llevan al final del principio, a lágrimas vestidas de nacimiento o que fallecen mueriendo contra todo.
Hay salidas de arrepentidos,en casas donde reina el miedo,donde tú la ligabas a la gallinita ciega mientras todos te veían caminar a la deriva, donde el espejo ya no te refleja.
Entradas triunfales o llenas de triunfos, abiertas con un valls o cerradas con una extrema unción, a primaveras o a estaciones, por compromiso o cargadas de ilusión. Entradas que saben a años sin vernos, a extráñame si te extraño,a tardes de lluvia o a días lloviéndonos. Salidas a tiempo o definidas por "nunca es tarde",que te llevan a puertas nuevas del mundo,o incluso, a su cama. Salidas de noches donde apuras tu pasado en un vaso de un sorbo,de resaca o de volver a arremeter contra todo.
Un mundo entornado y lleno de (e)lecciones.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Llegan las doce más esperadas de mi vida.


Y ahora sí,ahora sí que sí.
Acaba el día en el que perdí por no saber ganarnos.
El día en el que no soñé.
Me paré y por una milésima de segundo decidí mirar,
mirar más atrás,
volver al día en el que decidimos inconscientemente que necesitábamos ser salvadas.
Y es una verdadera lástima que tengamos que perdernos (aunque sea por un día) en el tiempo y aprender a base de hostias,para ser tan humanos de "no saber lo que tenemos hasta que...".
De echar de menos lo que un día echamos de más, lo que tachamos de obligación ajena y no de cuidado diario.
Lo que un día tratamos como nuestro,sin darnos cuenta de que ni nosotros mismos nos pertenecemos.
Esta vez toca pararse y valorar lo que tenemos,lo que nos dan. A poder ser con el corazón,que parece el único vivo en todo esto.
Y es entonces cuando te das cuenta de muchas cosas.
De quién te salvó y te salva cada día el culo,mientras tú lo vas perdiendo por ella, o al menos, deberías. Aunque sepas que en muchas ocasiones no es así.
De quién soporta tus explosiones, sean del tipo que sean, y te repite con base sólida, que mañana será un día mejor.
De cuántos te han retirado la mano cuando más la necesitabas para levantarte.
De cuánta gente polifacetica te enseñó sus numerosas caras,sin mostrarte jamás la más valiosa.
De quién se aprovechó de tu suerte para salir airoso.
De quién te quiere por lo que eres y no por lo que le gustaría que fueses.
De quién celebra tus victorias y sufre tus derrotas como propias.
De quién soporta la descarga de tus días de fatiga.
De quién te recuerda cada día quién eres cuando ni tú mismo te reconoces.
De cuántos incondicionales cuentan tus dedos.
Cuando todas estas cuestiones, irrumpen en tu cabeza,como si de unas rebajas de  dudas se tratase,te das cuenta de que has perdido.
Has desaprovechado un día.
No has querido mirar más allá de tus narices.
Has perdido el tiempo sin valorar nada de lo que te han dado durante las últimas 24h, y es ahora cuando inútilmente echas de menos todo lo que no has hecho,todo lo que no has dicho por darlo por hecho.

Hoy es un comienzo nuevo.
¡Gánalo!
Ganémonos,o al menos,intentémos no perdernos nunca más.